SUMARIO: Las tortugas marinas arriban
a nuestras playas cada año para anidar en nuestras playas,
y junto con ellas, circulan historias, mitos y cuentos populares muy
interesantes, como es el porqué lloran las tortugas, que las
tortugas “paren” o dan a luz peces junto con sus huevos,
o que los huevos de tortuga tienen poderes afrodisíacos. La
mayoría de éstos mitos se han originado de observaciones
reales, pero la imaginación del hombre se ha encargado de crear
el resto de la historia. Estos son algunos de los mitos y realidades
sobre las tortugas marinas.
De seguro usted se preguntará la razón de este título,
ya que de primera impresión se puede pensar en alguna historia
triste. Por el contrario, quiero aprovechar que la temporada de anidación
de tortugas marinas ha comenzado y hablar de algunas creencias populares;
esos mitos conocidos, que se cuentan como historias y que no son más
que observaciones de antaño, interpretadas equivocadamente
o exageradas en extremo y que distorsionan la realidad de lo que ocurre
en la naturaleza.
Hablando de las tortugas marinas, en específico, algunos de
estos mitos se originaron por alguna verdad. Tal es el caso de aquella
creencia que hace referencia al título de este artículo,
pues se cree que mientras la tortuga deposita sus huevos en el nido
que excava en la playa, llora de tristeza porque su nido quedará
a merced de los depredadores, o peor aún del ser humano. Algunas
personas aseguran que las tortugas lloran de “dolor de parto”
(que de por sí es un término mal utilizado), y que sus
lágrimas son el resultado de un doloroso proceso de desove.
Pero la naturaleza guarda una razón mucho más biológica
y no menos compleja, que no tiene relación con sentimiento
alguno. Debido a que son animales que viven, comen y beben en el mar,
estas ingieren diariamente grandes cantidades de agua salada. Como
es bien conocido, ingerir agua salada puede dañar seriamente
las funciones vitales del organismo hasta causar la muerte, así
que para evitar intoxicarse, el cuerpo de las tortugas marinas elimina
de manera constante la sal de su cuerpo a través de unas “glándulas
de sal”, que no son otra cosa que las glándulas lagrimales.
Mientras las tortugas desovan, sus glándulas liberan sal en
unas lágrimas espesas de consistencia gelatinosa, las cuales
se van acumulando alrededor del ojo. El hecho que la tortuga escarbe
en la arena hace que mucha de esta se adhiera a las lágrimas,
manteniendo así sus ojos libres de arena. Con el paso del tiempo,
las lágrimas pueden literalmente “colgar” y escurrirse,
como si llorase abundantemente.
Otra creencia común es que los machos de tortugas marinas mueren
después de aparearse, lo que es totalmente falso. De hecho,
un macho puede aparearse en repetidas ocasiones y con distintas hembras
en una misma temporada.
Existen historias curiosas y muy interesantes que aseguran que las
tortugas “paren peces”, y aunque es un mito menos conocido,
resulta ser en parte cierto, ya que en ocasiones se puede encontrar
algún pez en el interior de un nido al momento de sacar los
huevos. Pero estos peces no fueron “paridos” por la tortuga,
sino que se trata de un pez rémora, el cual vive la mayor parte
de su tiempo adherido a tiburones, mantas y tortugas. Sin percatarse
que la tortuga pasará cerca de una hora fuera del mar depositando
sus huevos, la rémora se mantiene firmemente adherida a su
caparazón (por lo general en la parte de atrás) y cuando
siente la necesidad de volver al agua, se suelta por instinto, cayendo
así al fondo del nido, por lo que queda sepultada en su interior
de manera accidental.
Finalmente, existe otra creencia muy arraigada al pueblo mexicano,
que le adjudica al huevo de tortuga misteriosos poderes afrodisíacos,
lo que ha sido una de las principales causas por las que el ser humano
ha orillado a las tortugas marinas a estar en peligro de extinción.
Aunque sobra la necesidad de mencionar que el consumo de huevos de
tortuga o cualquier producto o subproducto de las mismas es un delito
federal, su comercio ilegal en mercado negro es controlado por mafias,
comparables con las mafias del narcotráfico.
Dada la importancia del tema, este será tratado de manera más
extensa en la siguiente edición, donde podrá conocer
la verdad sobre los daños a la salud e inconvenientes que ocasiona
el ingerir huevos y carne de tortuga marina.
El autor es biólogo responsable desde 2000 de la operación
del Programa de Protección de tortugas marinas en Puerto Vallarta,
a través de la organización sin fines de lucro Unidos
para la Conservación A.C. y actualmente funge como Secretario
del Consejo para Protección y Preservación de la tortuga
marina en Puerto Vallarta.